Esta exposición parte de una experiencia personal: la construcción de una casa y los caminos que llevaron a descubrir otros territorios. Pedro Meyer regresa a las imágenes de los años sesenta que marcaron el inicio de su búsqueda fotográfica, donde descubrió que la memoria y la imagen comparten un mismo cimiento: la experiencia vivida.
A través de recorridos por Huejutla, Doxey y Tula, la mirada del autor se sitúa en un mismo plano para observar la vida cotidiana sin distancia ni jerarquía, la cercanía con las personas, sus espacios y sus formas de vida.
Esta exposición funciona como un diario visual donde cada imagen es una interpretación. Te invitamos a recorrer las salas con esa misma curiosidad: mirar sin prisa y encontrar en cada escena la dignidad en lo ordinario.